A 61 años del terremoto de 1960, el más poderoso en la historia de la humanidad

A las 15:11 horas del domingo 22 de mayo de 1960, un ruido subterráneo y ronco irrumpió en la tranquilidad dominical de los residentes de la ciudad de Valdivia, ubicada en el sur de Chile, que a esa hora disfrutaban del sol otoñal.

En pocos segundos, el breve temblor inicial se convirtió en el terremoto de mayor magnitud registrado en la historia.

Con una magnitud 9,5 Mercalli, los científicos calculan que lo que sucedió esa tarde en términos de energía liberada fue 20.000 veces más potente que la bomba lanzada sobre Hiroshima al final de la Segunda Guerra Mundial.

Unos 15 minutos después del movimiento telúrico, vino algo aún peor: un tsunami con olas superiores a los 10 metros arrasó con buena parte del sur del país.

El sismo fue percibido a nivel planetario y produjo una serie de maremotos —cuyo alcance se extendió a diversas localidades a lo largo del océano Pacífico, incluyendo Hawái y las costas de Japón— y la erupción del volcán Puyehue, que cubrió de cenizas el lago homónimo

Esto provocó un cambio en el mapa de Chile: se alteraron los causes de los ríos y grandes porciones de tierra se hundieron.

¿El resultado? Más de 2.000 personas muertas, millones de damnificados y daños severos en los caminos y edificaciones de Valdivia, y de otras ciudades de la región.

En Lanco, después del mega cataclismo muchas familias que habitaban el borde costero de la provincia de Valdivia (Mehuin) y de Cautín (Queule) llegaron hasta la comuna para instalarse en lo que hoy es la Población 22 de Mayo, que fue bautizada con ese nombre por el fatídico momento.

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